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El corazón invisible de Yasunari Kawabata. Apuntes sobre Dientes de león

Por Jesús de la Garza


Pintura de la escuela Rinpa, uno de los estilos más importantes de la pintura japonesa
Pintura de la escuela Rinpa, uno de los estilos más importantes de la pintura japonesa


LA FANTASMAL AUTORÍA 


«Entonces ¿quién nos regaló la noche a nosotros?»

YASUNARI KAWABATA, Dientes de león  


Recientemente llegó a los estantes una “nueva” novela de Yasunari Kawabata en español, se trata de Dientes de león, obra póstuma e inconclusa en vida, del primer premio Nobel de Literatura de Japón. Se nos presenta, además, en traducción directa del japonés, acompañado de un prólogo y notas de la traductora Tana Oshima.


El yerno del autor, Kaori Kawabata, explica Oshima en su prólogo, dio “forma final al libro, introduciendo casi todos los cambios que el autor había dejado anotados antes de su muerte”. Y, como con cualquier obra póstuma, no es posible, como lector al menos, acercarse a un texto de esta naturaleza sin cierta sospecha. 


Dejando de lado las preguntas respecto a la ética editorial que inevitablemente surgen al publicar algo después de la muerte, lo que queda claro es que no ha sido el autor, en este caso el maestro Yasunari Kawabata, quien tuvo la última palabra respecto a qué se quedaba y qué no en su texto.


Así, con Dientes de león, el autor de Kioto, La casa de las bellas durmientes y Lo bello y lo triste, pasa a ser parte de ese selecto grupo de escritores que sueltan un último aliento de ultratumba para aparecer, de nuevo, en letra impresa. 


Oshima presenta a Kawabata con cuidado, lo contextualiza, remarca la disciplina del autor, los referentes de la cultura tradicional japonesa y, sobre todo, el atmosférico “eco de impermanencia” que distingue a este autor de cualquier otro. 


Cabe señalar que, a pesar de todo, hay un extraño encanto gestual en que un autor como Kawabata, que ha dedicado muchas páginas a la ausencia, a la estética de lo que se retira, a la belleza de lo que decae, nos sorprenda una última vez con una novela póstuma. 


UN PUENTE ENTRE ORIENTE Y OCCIDENTE 


«Entrar en el mundo del Buda es fácil. Entrar en el mundo de los demonios es difícil.»

YASUNARI KAWABATA, Dientes de león


Para los lectores occidentales, Kawabata aparece como una rareza, un autor cuyas novelas no están ceñidas a la estructura del relato que frecuentamos. Tratar de escribir sobre las novelas de Kawabata implica salir de conceptos que explican la forma de narrar de Occidente: el enfoque de este autor no está depositado en lo anecdótico, sino en la manera de plasmar, por medio de descripciones, atmósferas y personajes, la sensibilidad particular de toda una nación. 


Es ya casi un lugar común el decir que las novelas de Kawabata poseen un aire que remite al haiku (esta comparativa es algo que el propio Kawabata rechazó), sin embargo, como el haiku, la obra narrativa de nuestro autor cuenta con los singulares valores de su cultura: la impermanencia, lo estacional, la contemplación, el ojo que observa lo bello en aquello que decae, que se ausenta, o que está por desaparecer. 


Sin buscar caer en exotismos, la estética nipona encapsulada en las breves novelas de Kawabata permite a cualquier lector experimentar la contemplativa sensibilidad japonesa y acercarse, con aparente naturalidad, a una cultura ajena, lejana y sublime. 



LA SINGULAR BELLEZA DE LOS DIENTES DE LEÓN 


«Pienso que, aunque uno no esté mirando con sus ojos físicos, si ve algo, entonces no está ciego. »

YASUNARI KAWABATA, Dientes de león


En esta novela se nos presenta a Ineko, una mujer que padece de una extraña enfermedad que se manifiesta de forma episódica: la “ceguera de cuerpo”. Si bien el argumento parece mágico, no es esta mujer exactamente el centro de la novela, sino los dos personajes que la han llevado a un manicomio esperando su mejoría: su pareja, Kuno, y su madre. 


Si bien Dientes de león mantiene el cuidado por la contemplación, característico de Kawabata, cuenta con una diferencia importante, más allá de las descripciones particulares, más allá de las atmósferas, lo esencial en Dientes de león está en el diálogo entre Kuno y la madre de Ineko. En su conversación, se discurre sobre temas que tocan, de una manera u otra, a la protagonista: los sueños, la enfermedad, la locura y, sobre todo, el amor que ambos sienten por Ineko.


Esta novela, quizá sea la más dialogada del autor, y quizá sea también la que explora de forma más directa la naturaleza de un sentimiento que, quiero creer, no nos es tan ajeno.



UNA NOVELA DEL “MA” (間)


«En ella, la invisibilidad es un acto de amor.»

YASUNARI KAWABATA, Dientes de león


En la sensibilidad japonesa existe un concepto estético que nombra esos intervalos de vacío o de silencio, como lo son las pausas en una pieza musical, o los tiempos muertos en una rutina cotidiana; esto es el “ma”  (間).


En Dientes de león, como en muchas de sus novelas, Kawabata subraya la belleza fugaz de ese instante. La novela es lo que ocurre con el resto de los personajes mientras Ineko está en el manicomio. Es el tiempo muerto, la espera. En varios momentos del texto, suena una campana tocada por los pacientes del manicomio, la presencia fantasmática de Ineko; se subraya el ritmo vital de algo que ocurre en otro sitio. Dientes de león es una novela donde lo fundamental no es lo estridente, no es la locura, sino ese silencio anecdótico. 


Con maestría, Kawabata nos revela la imagen de una mujer compleja, construye en nosotros a Ineko por medio de los recuerdos de la madre y de su pareja. Nos hace ver la belleza del amor incondicional, del amor materno y de la entrega. Kawabata nos enseña a ir más allá de la mirada, a darle valor a los sueños, a aquello que ocurre cuando dejamos de ver, porque quizá, al final, ahí está lo que buscamos. Vale la pena señalar, como último comentario, que esta novela no es un hito kawabatiano, sino un suspiro, y quizá ahí radica toda su belleza.


Jesús de la Garza (Montemorelos, Nuevo León 1994) es poeta, escritor y profesor. Ha publicado Óxido silvestre (2019), La máquina de Warhol (2022), La máquina de Turing (2024) y Cuaderno de tinta extraña (2024), así como la obra de teatro La pierna (2021). Fue merecedor del Premio Internacional de Poesía Gonzalo Rojas Pizarro (2017) en Chile, finalista del Premio Nacional de Dramaturgia Joven Gerardo Mancebo del Castillo (2020) y ganador del Premio Nacional de Poesía Carmen Alardín (2024). Su obra explora el carácter lúdico-experimental de la escritura, la homosexualidad masculina y los cruces entre las diferentes artes.

 
 
 
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